Una lacra prescindible: los representantes

Dentro de la vorágine capitalista en que entre todos hemos logrado que se convierta el fútbol hay una figura que está cobrando un protagonismo tan desmedido como inmerecido: los representantes de los jugadores. Estas figuras en teoría deberían ceñirse a lo que sugiere su “cargo”, es decir a representar a sus clientes: negociar posibles traspasos, negociaciones, fichas, temas fiscales y jurídicos… Sin embargo, estos individuos (con contadas excepciones) van mucho más allá y me atrevo a decir que se están convirtiendo en los que controlan el futuro de jugadores y casi de clubes, presionando para que se realicen traspasos en los que se lucran con comisiones más que golosas, chantajeando a los clubes para realizar negociaciones como fichajes o negociaciones condicionándolas a otras operaciones de su beneficio y en la mayoría de los casos asesorando de forma partidista a sus representados velando por su bolsillo y no por el futuro de los jugadores.

Durante este verano hemos presenciado dos casos que ilustran a la perfección el nuevo rol de los representantes que venimos presenciando desde hace unos años y que parece ir ganando en importancia desafortunadamente.

El primer caso, que ha tenido más repercusión a nivel mediático ha sido el papel que ha jugado Mino Raiola en la marcha de Zlatan Ibrahimovic del Barcelona al Milan. Después de una temporada más que discreta del sueco en Can Barça quizás un jugador inteligente, modesto, o a falta de eso, bien asesorado, habría optado o debería o incluso debería sentirse obligado a callar, aceptar que ha de trabajar para convencer a su entrenador, contentar a su afición y aceptar también un posible nuevo rol más secundario en el equipo, en la plantilla. Ante el peligro de que eso ocurriera por la llegada de Villa y ante una supuesta mala relación con su entrenador (jefe) el jugador se declara en rebeldía y se comienza con un curioso baile de declaraciones de una persona que por un capricho quiere abandonar una empresa incumpliendo un contrato y que pueden desestabilizar un vestuario. Lo que pueda ocurrir al equipo o incluso al jugador representado parece importar más bien poco.

Expectación que levanta una gran estrella del fútbol como Raiola...

Después de un año que sembró dudas por su rendimiento y sobre todo por su actitud comienza un verano en que pocos o nadie se planteaba de entrada un traspaso de Ibrahimovic y el propio Raiola declaraba que era más fácil que se fuera Guardiola del Barcelona que el jugador sueco. Poco más tarde se quejaban del trato del técnico de Santpedor, y se iniciaba la tormenta para lograr una salida que en ese momento ya parecía deseada también por el propio club blaugrana. ¿Cómo es posible que un personaje como este se sienta capacitado y sobre todo tenga el poder como para criticar y poner en duda la labor de una figura como Pep, su ética (ha llegado a decir que Guardiola tiene problemas consigo mismo, etc), la gestión de la directiva del club…? Pues porque hoy en día todos en el mundo del fútbol somos conscientes del poder total de los representantes. Cuando toda esta telenovela estaba tocando a su final y había ya acuerdo total entre los dos clubes y seguro que Zlatan estaba viendo una ventana de esperanza para librarse de su supuesto calvario de 12 millones de euros al año Raiola se descuelga con una amenaza de boicot de toda la operación ya que el bocado que se llevaba parecía no contentarle.

Más allá de lo que se embolsó el señor Raiola por el transfer de Zlatan al AC Milan, el representante (hasta hace unos años camarero en una pizzería en Amsertam) parece que estará cobrando lo que podríamos calificar como un sueldo del Barcelona y es que la FIFA estipula que los representantes perciban una cantidad como máximo del 10% proporcional al sueldo del futbolista al que representan. en su momento, hace más de un año, el entonces presidente culé, Laporta accedió a pagarle ese máximo del 10% de lo que percibía anualmente Zlatan, (recordemos, 12 millones de euros), además de una comisión relativa a la cantidad del traspaso, algo más de 6 millones de euros, que el club fraccionó en cinco pagos que ha de afrontar durante los próximos años.

A mí personalmente me recuerda a un mercadeo de personas que son tratadas por sus representantes como títeres… Sobre la bocina del cierre del mercado veraniego Raiola intentó pegar un bombazo y ofreció al R. Madrid la vuelta de Eto’o y colocar a un Robinho con en que el City no contaba en el Inter. Cuantos más traspasos y más movimiento de jugadores más se enriquecen estas figuras.

Menos repercusión en los medios ha tenido el caso del Señor Eugenio Botas y su representado Adrián “Piscu” central del Deportivo de La Coruña, pero sirve para ejemplificar quizás con mayor claridad todavía el poder de los representantes en el fútbol moderno (del que son muy conscientes y usan a discreción y sin escrúpulos) y el modo en el que “asesoran” a sus futbolistas-cromos. El canterano del equipo coruñés acababa contrato la pasada temporada pero había una cláusula en su contrato que otorgaba la posibilidad al club de renovarlo de forma unilateral por un año más. Y eso fue lo que hizo la directiva presidida por Lendoiro, agarrarse a la legalidad, a una cláusula recogida por escrito en un documento oficial y confirmar la renovación del jugador antes que de finalizara el curso 2009-2010. En ese momento el propio Eugenio Botas confirmó la renovación a los medios de comunicación y dio el visto bueno a la operación. Para sorpresa de Lendoiro, Lotina, de los seguidores deportivistas y de los futboleros en general que hayan conocido el caso el jugador no se presentó con el resto de sus compañeros el día en que el club blanquiazul fijó el regreso de su plantilla a los entrenamientos. No se tienen noticias del jugador en A Coruña y el representante, el señor Botas anuncia que consideran que no es jugador del Real Club Deportivo de La Coruña y por eso no se entrena con la primera plantilla.

Anuncia el señor Botas que el jugador se decantará por alguna de las múltiple ofertas de las que tiene sobre la mesa y que en breve habrá noticias, pero Piscu continuaba en paradero desconocido y como decía Lendoiro “esperamos que esté vivo”. Casi a finales de agosto y muy cerca del cierre del mercado de fichajes el Diario Oficial del Club coruñés, el Depor Sport anuncia en portada que han descubierto que Piscu se encuentra en Wigan entrenando con el conjunto dirigido por el español Roberto Martínez ante lo cual el presidente del Depor insiste en que el canterano es jugador blanquiazul a todos los efectos y que será inscrito, como finalmente ocurrió, con el número 25 en la Liga de Fútbol Profesional. Finalizado el plazo de inscripciones el Wigan no inscribe a Piscu ni realiza ningún movimiento al respecto. Lendoiro anuncia que reclamará más de un millón de euros como compensación y en los últimos días ha dejado claro que iniciará acciones legales contra el jugador. Estamos a día 8 de septiembre y el jugador sigue sin incorporarse al Depor, incumpliendo su contrato y no ha hecho ni una sola declaración.

En resumen, el Deportivo de La Coruña se ve perjudicado ya que no puede contar con un jugador que ha formado durante años en sus equipos inferiores; el Wigan se ve perjudicado ya que no ha podido contar con el jugador y sobre todo, el más afectado de todos es un futbolista que se ha dejado mal-aconsejar por un representante que es el único no perjudicado en todo esto y que parece moverse por intereses meramente económicos y egoístas. Como Lotina confesó en rueda de prensa, habló con Piscu en su momento y le recomendó ejerciendo como hace tantas veces este técnico de padre además de entrenador, que se fuera un año cedido y que podría tener sitio en un futuro cercano en el Depor. Ese sí parece un buen consejo, una buena forma de asesorar a un jugador joven, canterano que está buscando estabilidad, y no llevárselo por cuatro perras de comisión a una liga extranjera con todos los problemas de adaptación, en cuanto a estilo de juego temas de idioma, etc. Parece que el agente está entorpeciendo la progresión de su representado en lugar de preocuparse por ella, como hemos visto en muchas ocasiones con agentes interesados en traspasos y no en el futuro de los futbolistas.

Para colmo de demostración de cara dura, el señor Botas parece estar amenazando con boicotear la renovación de tres de sus representados que juegan en el Deportivo de La Coruña y que casualmente finalizan contrato en junio de 2011, a finales de la presente temporada: Antonio Tomás, el portero Manu y el delantero Adrián López.

¿Hasta donde llega el poder de estos personajes como para poder influir de esta forma en los designios y en el futuro de clubes y jugadores? ¿Vosotros qué opináis?

Dejad comentarios!!!!!!

Published in: on 9 septiembre, 2010 at 21:46  Comments (7)  
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7 comentariosDeja un comentario

  1. muy muy buena crítica,cosas como estas hacen que eche aun mas de menos el fúbol de los princiios de 90

    • Muchas gracias poro tu comentario compañero y comparto totalmente tu añoranza de ese fútbol verdadero de los años 80, principios de los 90; en fin… esto tiene que reventar por alguna parte.

  2. Yo es que mucho no me lo explico. Si yo fuera futbolista (o astronauta, el caso es que ganase mucha pasta), todos mis asuntos los llevaría un bufete de abogados X, con peña que sabe de contratos y tejemanejes. Desde luego, no sería Nuria Bermúdez (esa a lo mejor llevaba OTROS asuntos).

    • Hay empresas que se dedican a esto; se me viene a la cabeza Bahía y alguna otra que no recuerdo el nombre pero sí jugadores a los que representaban; se supone que son abogados pero ni así hay profesionalidad; parece que una vez que se entra en este mundo todo son comisiones, amiguismo, etc

      • A mi lo que me flipa es que una persona como Nuria Bermúdez se dedique a esto profesionalmente. Con todos mis respetos pero, ¿qué trabajo puede hacer esa mujer?

  3. No debería permitirse que esta gente controlara a los jugadores ocmo lo hace, pero también los jugadores deberoian ser inteligentes para saber sobreponerse a las decisiones erroenas que estos personajes toman

    • Esto a mí me confirma que muchos, la gran mayoría de futbolistas hoy en día desafortunadamente no tienen las luces suficientes (con todos mis respetos pero es así) como para llevar sus asuntos. Hay determinadas cosas en cuanto a aspectos económicos, legales, fiscales, etc que puedo entender perfectamente porque hay que ser un verdadero experto, pero que un jugador profesional no sepa que club le conviene más o si prefiere quedarse y tener estabilidad o cambiar del club es lo que no puedo entender. Un saludo y gracias por aportar comentarios compañero!!!


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